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¿Qué son los NFT y por qué prometen revolucionar el arte?

Tiempo de lectura: 5 minutos

Está claro que las criptomonedas han sido uno de los temas de los que más se habló en el 2021. La vertiginosa evolución del precio de bitcoin y ether que vimos a finales del año anterior y principios de este llevaron al mundo cripto a la primera plana. Como consecuencia, muchísima gente comenzó a interesarse en el dinero digital y la promesa de la descentralización.

Las finanzas descentralizadas (DeFi) son, sin lugar a duda, el caso de uso más afianzado dentro del espectro de posibilidades que ofrecen los contratos inteligentes y las aplicaciones descentralizadas. Proliferan los proyectos que permiten préstamos, créditos, seguros, derivados financieros e intercambios de activos descentralizados en distintas redes. El hecho de poder intercambiar y crear valor sin intermediarios y con costos de transacción bajísimos atrajo y atrae a miles de personas.

Pero más allá de las finanzas descentralizadas, hay un caso de uso que está tomando cada vez más impulso: el arte digital. Entre febrero y mayo vimos una explosión en la valuación de proyectos relacionados a la creación, exposición y venta de NFTs, además de varias subastas millonarias. El artista Mike Winkelmann, mejor conocido como “Beeple”, vendió una de sus obras por 69 millones de dólares. Pero ¿qué son exactamente los NFTs?

NFT o Non-Fungible-Token

Un NFT es un token no fungible. Para entenderlo mejor, profundicemos acerca del concepto de fungibilidad. Técnicamente, un bien se considera fungible cuándo se deteriora o consume como consecuencia de su uso. El ejemplo más común es el dinero; cuando utilizas los 100 dólares que te prestaron, el dinero se consume. Por otro lado, cuando lees un libro o escuchas una canción, el bien se mantiene intacto. Son bienes no fungibles.

Pero lo que realmente distingue a los bienes no fungibles es su individualidad. Un dólar, para seguir con el mismo ejemplo, es igual a cualquier otro dólar. Es cierto que cada billete tiene un número de serie único, pero a pesar de esa diferencia, un billete es reemplazable por cualquier otro. Cuando te toque devolver el préstamo, lo importante es que devuelvas 100 dólares; no importa que sea exactamente el mismo billete que te dieron. Es más, podrías devolver dos billetes de 50 dólares. Similarmente, en el mundo de las criptomonedas, un bitcoin es igual a cualquier otro bitcoin, y un ether es igual a cualquier otro ether.

El mejor ejemplo de bienes no fungibles en el mundo tradicional son las obras de arte. Un cuadro pintado por Da Vinci no es reemplazable por otro cuadro de Da Vinci o por una copia del mismo cuadro realizada por otro autor. Son bienes con un carácter único e irrepetible.

Entonces ¿qué es un token no fungible? Es un token que mantiene su individualidad y por ende no puede ser sustituido por otro token idéntico o equivalente. Es decir que los NFTs son activos digitales únicos e irrepetibles.

Pero ¿qué los diferencia de un activo digital “tradicional”? Cómo los NFTs se emiten sobre una blockchain, es muy fácil probar su unicidad y autenticidad. Los activos digitales son fácilmente copiables y plagiables. La piratería afecta industrias de todo tipo: películas, canciones y todo tipo de archivos son copiados y distribuidos por el mundo a costo cero y sin dejar rédito económico al autor de la obra.
Hasta antes de que existiese Ethereum, distinguir entre un activo pirateado y un original era imposible. La blockchain, sin embargo, nos permite identificar fácilmente qué activos son originales y cuales son simples copias sin valor. Finalmente tenemos una fuente de verdad incorruptible, totalmente descentralizada y eterna, que podemos usar para valuar activos digitales no sólamente por su uso o belleza, sino también por aquello que los hace únicos e irrepetibles, su autenticidad.

La blockchain nos permite identificar fácilmente qué activos son originales y cuales son simples copias sin valor.

El valor de la originalidad

El valor de la originalidad no siempre es tan evidente. De hecho, es uno de los conceptos más difíciles de entender y asimilar cuando se habla sobre NFTs. ¿Qué diferencia hay entre tener un NFT con el primer Tweet de la historia, o tener un archivo con la misma imagen? Siempre decimos que para entender el valor de bitcoin hay que conocer la historia del dinero. Con el arte sucede lo mismo. Remitámonos al mundo no-digital por un segundo y retomemos el concepto de fungibilidad.

Un cuadro de Picasso o Michelangelo puede llegar a valer millones de dólares. Su valor está dado, no solamente por la belleza de la pieza, sino por su importancia artística e histórica. Incluso si yo tuviese la capacidad de pintar un cuadro exactamente igual, no valdría lo mismo. Lo que se paga no es el cuadro en sí, sino lo que representa.

Uno podría argumentar que es imposible que alguien sea capaz de realizar una copia exacta de una obra de arte como la Mona Lisa o el David. Asumamos que es cierto y pensemos en otro ejemplo. ¿Pagarías lo mismo por una guitarra cualquiera que por una utilizada por John Lennon? ¿Tienen el mismo valor una pelota de fútbol comprada por internet que una pelota que se usó en la final de una copa del mundo?  

Con los activos digitales sucede lo mismo. Sí, es posible crear una copia exacta de una canción o de una imagen, pero nunca tendrá el mismo valor que el original.

Un mercado descentralizado para el arte

Genial, gracias a los NFTs podemos garantizar la originalidad de un archivo digital y convertirlo en una obra de arte. Pero las implicancias de esta revolución pueden ser mucho mayores para el mercado del arte. Almacenar un documento en una blockchain pública como Ethereum no solamente nos permite asegurar que sea auténtico, sino que facilita enormemente su compra/venta.

Históricamente, los artistas siempre debieron atravesar varios obstáculos antes de poder comerciar sus obras. No hace falta remitirnos al medioevo para hablar de ineficiencias en el mercado del arte. Es cierto, la aparición de la máquina de vapor primero, y de Internet unos años después, expandió enormemente el alcance de un artista. Sin embargo, aún en un mundo hiperconectado como en el que vivimos, existen numerosos intermediarios que impiden que los artistas puedan exponer su arte libremente al mundo.

Los intermediarios ofician de puente entre artistas y compradores, pero a expensas de aumentar la burocracia, los costos de transacción y la necesidad de construir una reputación. Estas barreras de entrada dejan fuera de competencia a miles de personas talentosas que no tienen los medios para hacerse un lugar en el mercado de arte tradicional.

¿Ya va quedando claro, no? Bitcoin introdujo la posibilidad de transferir valor de forma descentralizada, y Ethereum amplió infinitamente el espectro de posibilidades, introduciendo el concepto de contratos inteligentes y aplicaciones descentralizadas, para llevar la descentralización mucho más allá del dinero e impactar todo tipo de mercado, y, potencialmente, de interacción humana. El mercado del arte no es la excepción.

Usando una blockchain, artistas de todo el mundo pueden certificar la originalidad de su trabajo, y comerciar libremente su talento. No hace falta ser un pintor de renombre internacional para participar de una subasta; cualquiera puede publicar su trabajo y encontrar un comprador.

¿El resultado? Un mercado enormemente más amplio, eficiente, con costos más bajos y muchos menos intermediarios. 


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